Suele decirse que la moral es lo último que se pierde. En mi
caso y por las circunstancias que concurren o que concurrían
hasta ahora, la moral ya estaba perdida.
Tratándose de un caso de primera urgencia como puede ser una
posible intoxicación vecinal, puedo afirmar desde ahora que,
aunque se tardó, al menos el Consistorio se interesó por la
denuncia hecha antes de Semana Santa, tres meses largos después.
Ahora tengo que decir que la esperanza vuelve a sus aposentos.
Esperemos que de sus frutos.
Argomal.