Más vale tarde que nunca
14-07-2007

          Suele decirse que la moral es lo último que se pierde. En mi caso y por las circunstancias que concurren o que concurrían hasta ahora, la moral ya estaba perdida.

          Tratándose de un caso de primera urgencia como puede ser una posible intoxicación vecinal, puedo afirmar desde ahora que, aunque se tardó, al menos el Consistorio se interesó por la denuncia hecha antes de Semana Santa, tres meses largos después.

          Ahora tengo que decir que la esperanza vuelve a sus aposentos. Esperemos que de sus frutos.

           Argomal.