Uno de los vecinos más queridos, con mejor sintonía para
disfrutar de un rato de charla en la que, cómo no, él llevaba la
voz cantante, entre otras razones porque era ya maduro,
inteligente, poeta y muchas cosas más, todas ellas juntas
representaban un escaparate en el que me fijaba con admiración. |
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Tuve con
Pancho muchos ratos de charla, pero muchos, la mayoría por
tener fincas cercanas, pero de los que más grato recuerdo guardo
son los que, con ocasión de las verbenas y el sueño acumulado a
cuenta de ellas, me tomaba el pelo en plan socarrón pero con una
gracia chistosa en la que, casi siempre, terminaba en el mismo
punto, afirmando:
-¡Estás pletóricu, eh! ¡Ahora te marca el reloj las doce en puntu,
ya lo sé, pero ya verás cuando te marque las seis y media, ya
verás, ya!
-¿Como el tuyu,
Pancho?
¡No. El míu no
marca nada, tien la cuerda rota! Pero lo peor ye que me dijo el
relojeru que no hay repuestu pa ella! |