Cuando uno en su afán de recordar la historia
que vivió, no es capaz de encontrar las imágenes con las cuales
poder transmitir a sus semejantes, familiares, amigos, vecinos,
oriundos con los que un día convivió y que ahora se encuentran
por esos mundos a los que llegaron con el deseo de encontrar
mejor fortuna, no le queda otro remedio que conformarse con
compartir la actualidad que le rodea.
Pero si en su camino se encuentra con un sanrocudo
de los de pura cepa, que le facilita esas imágenes que con tanto
empeño buscó, no le queda otro remedio que expresar públicamente su
agradecimiento por un obsequio que se puede considerar como toda una
joya.
Por ello
nuestro agradecimiento a
Germán Abad Cuadriello
que, sin su colaboración, no hubiera sido posible la confección de
este apartado.